Por la Licenciada en Nutrición Natalia Mereles – M.P. Nº 85
¿Entre los 2 y 5 años: que alimentos son aconsejables? ¿gaseosas o agua?
La edad preescolar comprende desde los 2 hasta los 5 años de edad.
El niño va adquiriendo funciones nuevas en todos los aspectos de su vida, va alcanzando un grado de madurez suficiente para aproximar su alimentación a la del niño mayor. Entre los 2 a 3 años de edad presenta ciertas características como ser:
> La incorporación de todo tipo de alimentos ya en la mesa familiar.
> Una inapetencia fisiológica, llamada neofobia, que es el miedo a la incorporación de nuevos alimentos en la dieta.
Este es un trastorno muy frecuente que suele darse entre los niños: se niegan a comer alimentos que no conocen y que no han probado nunca, a pesar de lo necesarios que son para su adecuado desarrollo. Pero esto se puede revertir ofreciéndole repetidas veces el/los alimentos que rechaza hasta que pueda superar este miedo y así incorporarlos a su dieta.
> Transición de papillas a alimentos trozados en su dieta, es decir, pasa a comer alimentos en trozos que necesitan masticación,
> Consume el mismo número de comidas en el día que la familia: desayuno, almuerzo, merienda, cena y una o dos colaciones, solo que en cantidades más pequeñas.
> Consumo autolimitado por el niño.
Es aconsejable que los niños a esta edad consuman una variedad de alimentos, por ejemplo:
* Desayuno: es una de las comidas más importantes del día ya que aporta el 25% del total de calorías del día.
Es recomendable que incluyan lácteos (leche, yogur, quesos untables), cereales (galletitas, cereales de desayuno, tostadas, panes con poca grasa) y frutas.
* Almuerzo: en la mayoría de los casos, este es el momento donde la familia se reúne para compartir. Es por esto, que se debe generar un clima tranquilo, sin interferencias (TV, radio, etc.) y una rutina de horarios, por ejemplo, almorzar todos los días a la 12:30 hs, como así también es importante la forma de presentación de los platos.
Se recomienda incluir cereales y derivados (fideos, arroz, harina de maíz, avena, trigo, etc), legumbres (porotos, lentejas, soja, arvejas), carnes de todo tipo, huevos, quesos, aceite, hortalizas y fruta de postre.
* Meriendas y colaciones: la cantidad debe ser suficiente pero no excesiva de manera de no disminuir el apetito del niño en la próxima comida. Las opciones pueden ser similares
al desayuno. Por ejemplo: Fruta fresca o Frutas secas y desecadas o Ensalada de fruta o Gelatina con frutas o Yogurt descremado solo o con frutas o Barra de cereal o Copos de cereal sin rellenos ni Azúcar agregada o Panes saborizados o 2 vainillas o 4-5 galletitas dulces simples o Flan elaborado con leche descremada o Licuado de fruta o Sándwich (queso, jamón, paleta, lomito, aceitunas, huevo, hortalizas).
* La cena: Se debe propiciar de la misma forma que el almuerzo, como un momento de encuentro, especialmente en aquellos hogares donde esta comida no se realiza en familia. Debe ser complementaria de las anteriores comidas diarias, para asegurar variedad nutricional.
Siempre hay que tener en cuenta estos consejos:
* Respetar la sensación de saciedad propia de los niños.
* No obligar a terminar la ración, ni que ingieran la misma porción que los adultos.
* No ofrecer cantidades excesivas de proteínas (huevos, carnes, lácteos).
* No salar excesivamente los alimentos.
* No ofrecer jugos ni gaseosas para hidratar al niño, siempre lo ideal es el agua. Hay que consumir lo menos posible los jugos comerciales líquidos o en polvo para diluir.
* El consumo de jugos o gaseosas con alto contenido en azúcares simples aporta calorías vacías y su consumo debe ser ocasional. Los jugos naturales de frutas exprimidos son una opción válida por su contenido de vitaminas, minerales y azúcares aunque no aporta fibra.
Las preparaciones más apropiadas:
Sopas, purés, sopas cremas, guisos, estofados con poca grasa, carnes trituradas o cortadas en trozos pequeños, croquetas, tortillas.
Deben ser jugosas y de fácil masticación, evitándose formas de cocción a la plancha, parrilla o carnes muy secas.
Técnicas culinarias:
Sencillas y suaves: hervido, al vapor, horno, microondas, frituras bien realizadas y rehogados con poco aceite.
Para que la comida resulte más apetitosa se pueden emplear con moderación diversos condimentos suaves (ajo, cebolla, puerro, hierbas aromáticas). No obstante, a estas edades se debe optar por platos con sabores suaves y poco condimentados, para que los niños sean capaces de identificar el sabor real de cada alimento.
Entonces, con todo lo aprendido, a mejorar la alimentación de nuestros hijos.












