
Hace 26 años los docentes de todo el país concretaban una página de la historia en base a la lucha, unidad ,organización, voluntad y esperanza, munidos solo de sus guardapolvos blancos y una nueva conciencia: ser trabajador.
La Agremiación del Docente Formoseño envió una delegación de 17 maestras y maestros, entre ellos el docente y profesor Félix Gilberto García, entonces Delegado de la Escuela de Nivel Medio N°32 de la localidad de Mansilla y de la escuela N°20 de Villa Escolar.
De ayer a hoy
Según recuerda Félix Gilberto García uno de los protagonistas, “Nosotros formábamos parte de la columna del litoral, viajamos en un viejo colectivo, hacía mucho frío en esa fecha. Al llegar a un lugar nos tocaba caminar hasta la plaza donde nos esperaban los maestros, había oradores explicando los motivos de la marcha. En una localidad hablaba yo en el próximo pueblo otro compañero, íbamos rotando. Teníamos que estar el 23 de Mayo por lo tanto no había tiempo que perder, dormíamos en las escuelas que acondicionaban colchones en el piso.
La participación no era fácil ya que veníamos de la opresión y el miedo persistía. Personalmente fue un giro en mi vida por la unión lograda, por el nivel de conciencia gremial, es muy emotivo este día”
En el transcurso de la marcha se fueron generando, desde las bases, diferentes
dispositivos de acción en los que se ponía de manifiesto no sólo la participación de docentes hasta el momento no sindicalizados, sino también el apoyo de padres, alumnos y otros actores de la comunidad.
Recuerda Gilberto “Estábamos en el año 88 con la democracia recién iniciada, tengo aún presente cuando llegamos a Corrientes, allí se une un muchacho solo, iba con lo puesto, años más tarde sería el creador del gremio SUTECO, hoy uno de los gremios más importantes de esa provincia”
“A medida que íbamos marchando la solidaridad de la gente era increíble, sabían de nuestra lucha, nos paraban en la ruta no solo para acercarnos pan, tortas, sándwich, comidas que preparaban, sino para dejarnos un mensaje de apoyo. En Santa Fé, recuerdo a un grupo de chicos con sus guardapolvos en la ruta esperando con flores, en Corrientes un campesino que pidió la palabra y nos emocionó a todos, a una madre que nos regaló una virgencita porque su hija docente marchaba desde el sur, un frasco de novalgina que nos vino bien por estar disfónicos de hablar, cantar y el frío…tantos recuerdos”
La marcha de los delantales cansados partió un día miércoles 18 de Mayo de 1988,rumbo a Plaza de Mayo en Capital Federal, largas caravanas que arrancaron simultáneamente desde Mendoza,Tucumán,Neuquen y Misiones.
Indica Gilberto “En Rosario ya nos unimos con la columna que venía del Norte y se hizo un acto apoteótico frente al monumento a la bandera, una mañana con muchísimo frío, cinco horas caminando para llegar al lugar y allí el orador fue nuestro extinto compañero y Secretario Adjunto de la Agremiación, Juan Carlos Piñeiro. Fue impresionante por la concurrencia. Cada vez las distancias para caminar eran más largas, los pies hinchados, ampollados pero estábamos con la fortaleza de saber que debíamos llegar, cumplir con el objetivo”
“El Secretario General de CTERA en ese momento era Marcos Garcetti ,oriundo de Mendoza y por eso en solo dos provincias Mendoza y Formosa reconocen este hecho como una gesta histórica porque realmente fue así, mediante la marcha se consiguió que se mire la educación como algo importante en relación a los salarios, una ley de financiamiento, paritarias nacionales”
“En Buenos Aires, caminamos desde San Martín hasta el obelisco, a nuestro paso la gente salía, nos aplaudían, acompañaban un trayecto, aun hoy recuerdo el sonido de nuestros pasos que resonaban en una ciudad tremendamente ruidosa”
Diecisiete cuadras de guardapolvos cansados caminaban, se cumplían las palabras casi proféticas de Arancibia “Algún día marcharemos de todos los rincones de la patria para terminar de una vez con todas estas injusticias”
“Cuando culminó el acto en el obelisco se me acercó una nena con guardapolvo no tendría más de 12 años con un micrófono y un grabador para hacerme una entrevista. Pasaron los días y me sorprende una carta en mi escuela de Mansilla de esta niña agradeciendo las palabras, el testimonio…”
Apago el grabador, muchas emociones juntas y recuerdos para el compañero Gilberto …